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Un evento político en Tucumán
- El discurso de Jorge Castro ¿político, teórico o qué?
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Un miércoles del junio 1998, durante mi estadía en Tucumán, en el
Centro Cultural sucedió algo muy raro. El Dr. Jorge Castro, Secretario
de Planeamiento Estratégico de la Presidencia de la Nación, presentó en
un discurso las nuevas perspectivas estratégicas de la Argentina.
En un mundo globalizado, dijo, con los adelantos en el campo de la cibernética
y las telecomunicaciones, por primera vez emerge una sociedad planetaria,
en que las naciones comercian con los recursos naturales que tienen. Asia,
nos explicó, tiene una población enorme, pero poca tierra
que sirve para la explotación agraria. En latinoamérica,
la cosa es al revés: poca población y mucha tierra muy fértil.
La pampa húmeda de Argentina es la tercera región más
fértil del mundo, y esta ventaja comparativa se convierte en una
ventaja competitiva en el mercado mundial. Un sector agropecuario muy
fuerte será la columna de la economía argentina, y a través
de ese sector todo cambiará.
La audiencia, aunque no era numerosa (en la sala del Centro Cultural quedaron
muchas sillas desocupadas), aplaudía. Supuestamente aplaudía
por cortesía, y ¿por qué no? El Secretario le había
prometido un futuro mejor, y eso con argumentos aparentemente basados
en una teoría de ... de ... ¿de qué?
A primera vista, esta pregunta parece superflua. No se necesita una teoría
para todo, la vida más bien necesita gente con visiones, con fantasía,
que unan el pueblo en ideas políticas y que divulguen un pensamiento
moderno. Y usa un montón de datos y hechos para fundar estas visiones.
Esto es lo que hace el Dr. Castro. Se preguntarán... ¿por
qué le critico? ¿Que es lo malo en prometer un futuro mejor,
cuando tiene razón con su conclusión básica?
El Dr. Castro mezcla argumentos de la teoría económica empresarial
con los de la economía internacional y de las relaciones internacionales.
Cosa que no debe suceder, porque el uno no tiene mucho que ver con el
otro.
Dicha ventaja competitiva - término de la economía empresarial
- es una ventaja absoluta, y dice que una empresa tiene ventajas o por
costos menores o por cualidades mejores, que permiten que el bien producido
es aceptado - demandado - por el mercado. Si una empresa con sus productos
no tiene éxito en el mercado, tenderá a desaparecer. Si
un estado con su política económica no tiene éxito,
no desaparece. Habrá inflación o desocupación o recesión,
pero el estado no desaparece. La metáfora del estado que funciona
como una empresa no sirve, es una "amiga trucha". ¿Cómo
puede transformarse una ventaja absoluta en una ventaja comparativa? Sencillamente
no se lo puede hacer, no tiene sentido.
¿Por qué entonces Jorge Castro basa su discurso en argumentos
poco convincentes? Primero: está muy de moda. Si el presidente
de los Estados Unidos, del país mas poderoso, lo puede hacer, ¿por
qué no también los funcionarios de la Argentina? Lamentablemente
este hecho no afecta a los argumentos. Segundo: aumentando la dependencia
en el mundo globalizado y en el mercado mundial - sinónimo para
extranjero -, es decir de factores externos, lógicamente disminuye
el poder del estado en sus decisiones. Así sirve perfectamente
como disculpa, cuando haya problemas en la economía argentina.
Tercero: economía internacional no es una cosa sencilla, pero por
el estado de transición en que se encuentra la Argentina (consecuencia
directa de una mala política de administraciones anteriores) cada
uno se siente afectado por los cambios y quiere explicaciones fáciles.
Esto sería la crítica a su concepto. Ahora seguiré
con la crítica de las implicaciones prácticas.
El mundo globalizado no es nada nuevo para la Argentina. Hay que ver la
rede ferrocarril (construída en su mayor parte en el siglo pasado)
para reconocer que la Argentina siempre vivía de la exportación.
Y no vivía mal: la nación pertenecía a los 10 paises
más ricos del mundo. Ahora la Argentina exporta un 14% de su PBI
de los cuales un 50% son de eso son productos primarios o manufacturas
de origen agropecuario. Sin embargo, Jorge Castro tiene razón cuando
subraya la importancia de este sector para la economía.
Más que matemática
Supongamos, entonces, que este sector llega a aumentar la cantidad total
de las exportaciones a un 10%, que no es poco en el total. Hemos dicho,
que un 7% del PBI de la Argentina se gana con las exportaciones de bienes
primarios o manufactorados (un 50% de 14%). Aumentando las exportaciones
un 10% resulta entonces en un alimento del PBI por un 0.7%.
Esto es más que un resultado matemático, esto es la base
completa de la argumentación de Jorge Castro. En esto funda también,
como se podía escuchar, la decentralización política:
salta está a 400 km del puerto de Antofagasta, por eso habrá
según Jorge Castro la necesidad del gobierno nacional de dejar
más decisiones políticas al gobierno provincial.
El planeamiento estratégico necesita más que la sola constancia
de ventajas comparativas, que sin duda existen. Más bien tiene
que tener en vista el bienestar de la nación en su conjunto. Y
esto depende mucho más de otras cosas que de las ventajas de un
sector de la economía argentina. ¿Tiene, por ejemplo, un
concepto para la mejor distribución de las riquezas? El hecho de
que esto es una preocupación también del mundo "desarollado",
cosa que también constató correctamente, no debería
ser disculpa para el Dr. Castro de no ofrecer conceptos acerca de este
asunto.
¿Cómo se va a financiar la educación básica,
que según Castro tiene una importancia enorme en el mundo globalizado?
¿Cómo se llega a una mejor motivación y participación
política del pueblo argentino (el tema de la reeleción)?
Obviamente no se puede explicar todo con el mundo en cambio. Queremos
conceptos en vez de constancias y argumentos verdaderos. El concepto confuso
de Jorge Castro solo sirve como disculpa para cuando un día haya
nuevos problemas en el país: será entonces un fracaso del
mundo globalizado en vez de un fracaso de la política. Y por esto
mesmo es necesario una crítica.
Si un Vincente Lucci, un César Paz, un Manuel Avellaneda y un Carlos
Paz, integrantes del panel y grandes empresarios de Tucumán, hablan
sobre economía, lo hacen con la vista del empresario. Ellos aceptaban
el discurso, porque supuestamente no veían la necesidad de corregirlo.
Resulta que era una charla sobre economía sin economistas, y lo
que queda lamentablemente no es más que un panfleto populista.
Benedikt Kriele
Der Artikel ist vom Sommer letzten Jahres, ich habe ihn in Tucumán
während des Praktikums bei der regionalen Wochenzeitung El
Periódico geschrieben.

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Diese Seite wurde erstellt von Martin
Heiden am 25.07.99
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