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Efectos en los mercados emergentes
- Crisis del Capitalismo -
Toda la turbulencia económica en la que vive el sistema financiero
internacional, comenzó entre los países asiáticos, aquellos conocidos,
hasta hace poco, como Tigres Asiáticos.
Estos países hoy no pasan de gatitos asustados, con la avalancha
de problemas que les cayeron a sus economías: desempleo creciente,
pérdida de renta nacional, reducción violenta de su PIB
(Producto Interno Bruto), salida extraordinaria de capitales, reducción
en sus aparatos productivos, caída en la demanda, etc. La crisis
de Asia que invadió casi todos los países de ese continente,
incluyendo Japón, antes un ejemplo de crecimiento y de prosperidad
económica, contaminó Rusia, una vez más se repitieron
los mismos problemas que en las naciones emergentes asiáticas,
pero aún, Rusia declaró la quiebra total, simplemente no
cumplió con sus compromisos financieros internos y externos.
Como la globalización integró todos los mercados consumidores
y productores del mundo, y el capital especulativo, aquel, que aprovecha
las buenas oportunidades de rendimiento, para posteriormente dejar los
países. La crisis económica de Rusia cruzó las fronteras,
o mejor, el Atlántico, y contaminó el Brasil, país
con el más grande mercado y parque industrial de América
Latina. Es claro que el Brasil, no es Tailandia, ni Corea, ni mucho menos
Rusia. Brasil, tiene sus particularidades económicas muy propias,
sin embargo en una cosa se iguala a los países anteriormente citados,
en el volumen de inversiones de capital internacional en su economía.
Una economía dependiente del humor de los capitalistas internacionales.
Por más de cuatro años, el Brasil mostró una economía
estable, estructuró un plan económico, que eliminó
la inflación, uno de los problemas endémicos de su economía,
aumentó la renta nacional, el empleo, el consumo y las inversiones
directas internacionales. Los índices de crecimiento económico,
sin duda fueron importantes. Sin embargo, con la crisis económica
de Rusia, comenzaron a salir los capitales de corto plazo (especulativos),
que llegaron a representar hasta septiembre de 1998, más de 74
mil millones de dólares. Para frenar el desangramiento de sus reservas
internacionales, el gobierno fue forzado a aumentar la tasa de interés,
para intentar evitar la catástrofe económica total. A partir
de septiembre de 1998, las reservas han bajado en más de 50 mil
millones de dólares, obligando al gobierno a desvalorizar la moneda
(Real), en torno de 30%, para frenar la salida de las reservas, atraer
capitales y aumentar las exportaciones nacionales, como una forma de controlar
los ataques de especuladores internos y externos.
Como Brasil tiene singular importancia en la economía internacional
y regional, todos los países están preocupados con lo que
sucede en la economía brasileña. Cualquier ruina de ese
país, afectará a todos, países ricos y pobres, claro
que a unos más que otros, pero nadie escapará. Rezamos para
que el Brasil pueda realizar los ajustes estructurales de su sistema económico,
para que la crisis del sistema financiero internacional no se arrastre
para toda la región, destruyendo los esfuerzos realizados por las
naciones latinoamericanas en las últimas décadas, como por
ejemplo los ajustes estructurales, privatizaciones, aumento de la productividad
de su sistema económico, entre otras medidas.
Una vez más queda demostrado, que para el capital internacional,
no existen intereses de defender patrias, fronteras, nacionalismos, ideologías
etc. Está más preocupado en los rendimientos (tasa de interés
y lucros), que pueden obtener de los países emergentes, aunque
para alcanzar estos objetivos, sean destruidas las economías nacionales,
aumentando las desigualdades sociales, la miseria, la violencia, el desempleo
y la pobreza. El proceso de globalización, sin duda ha favorecido
a los países más ricos. Ellos a diferencia de las naciones
de economía emergentes, están fundamentados sobre sólidas
estructuras económicas, que permiten una mejor posición,
para administrar las crisis económicas, que de vez en cuando, afectan
el crecimiento de su aparato productivo.
La situación es totalmente diferente entre los países emergentes.
Estos aunque poseen una importante participación en la circulación
de la producción mundial, dependen casi exclusivamente de los capitales
externos para impulsar su desarollo económico. Además de
eso tienen un mal crónico: el alto nivel de la deuda interna y
externa, que crece de forma descontrolada, por motivos obvios. Los gobiernos
gastan mucho más que el aumento de sus ingresos, sean estos fiscales
o provenientes del comercio internacional.
La salida para la crisis económica financiera internacional, principalmente
en lo que se refiere a los países emergentes, (si es posible),
podemos resumirla de la siguiente manera:
1. Cambios radicales en el modelo económico vigente, por otro que
estimule el crecimiento del sector productivo, en aquellas áreas
o sectores donde históricamente hay ventajas comparativas, como
una forma de aumentar el volumen de los productos exportables, y mejorar
el estado de la balanza comercial.
2. Estructurar una política de estímulo a la entrada de
capitales externos, obligándolos a invertir parte de sus aplicaciones
financieras en sectores productivos, que generen empleo y renta.
3. Reajustar el sistema de tributación existente. En la mayoría
de los países, se castiga con altos impuestos a los trabajadores
y al sector productivo. Un cambio sería elevar los tributos que
pagan las grandes fortunas para estimular una mejor distribución
de la renta nacional.
4. Mayores inversiones en la producción de tecnología nacional,
aplicada a los sectores productivos.
5. Modernización del aparato burocrático estatal, que permita
una eficiente prestación de servicios públicos.
6. Privatización de sectores de monopolio estatal, que generan
pocos ingresos y consumen enormes inversiones y son deficientes en sus
actividades.
Al momento de concluir este artículo, la bolsa de valores de São
Paulo, la más importante de América Latina, había
cerrado sus operaciones en baja, así como la cotización
del Real, estaba en torno de 1,70 reales por dólar norteamericano.
Esta situación asusta aún más a los inversionistas
extranjeros. La situación de la economía, es complicada
porque que no se vislumbra en el horizonte una reacción a corto
plazo. Sólo queda esperar.
José Antonio Rivera R.

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Diese Seite wurde erstellt von Martin
Heiden am 25.07.99
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